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Periimplantitis: Cómo identificar y frenar la infección en tus implantes.

⏱ Tiempo de lectura: 8 min

En resumen: La periimplantitis es una inflamación causada por placa bacteriana que destruye el hueso que sujeta un implante. Empieza como mucositis, que solo afecta a la encía y es reversible. Casi nunca duele: las señales son sangrado, encía roja, pus o encía que se retira. El mayor factor de riesgo es haber tenido periodontitis. Se trata por fases, de la limpieza profunda a la cirugía, y lo que evita que vuelva es el mantenimiento.

La periimplantitis es una inflamación de origen bacteriano que afecta a la encía que rodea un implante dental y destruye, poco a poco, el hueso que lo sujeta. Es la principal causa de que un implante bien integrado acabe perdiéndose años después de ponerlo. Y tiene una trampa: casi nunca duele hasta que el problema está avanzado.

Aquí te contamos cómo distinguirla de una simple inflamación de la encía, qué señales tienes que vigilar, cómo se trata según la fase en la que esté y qué puedes hacer para que no aparezca.

¿Qué es la periimplantitis?

La periimplantitis es una enfermedad de los tejidos que rodean un implante dental: la placa bacteriana inflama la encía y, a diferencia de una gingivitis, provoca una pérdida progresiva del hueso de soporte. Si no se trata, el implante se queda sin anclaje, empieza a moverse y hay que retirarlo.

Para entenderla bien hay que conocer a su hermana pequeña, la mucositis periimplantaria. Las dos empiezan igual, con placa acumulada alrededor del implante, pero no son lo mismo:

Mucositis periimplantaria Periimplantitis
Qué afecta Solo la encía que rodea el implante La encía y el hueso que lo sujeta
Pérdida de hueso No Sí, y suele ir a más
Señales Encía roja, hinchada, que sangra al cepillar o al explorarla Lo mismo, más bolsas profundas, pus o encía que se retrae
¿Es reversible? Sí, con limpieza profesional y mejor higiene en casa El hueso perdido no vuelve solo; se puede frenar y, en algunos casos, regenerar en parte

El consenso internacional de 2017 sobre enfermedades periimplantarias, que es la referencia que usamos los dentistas, lo resume así: la mucositis es la antesala, y si no se controla puede evolucionar a periimplantitis. Por eso merece la pena detectarla pronto, cuando todavía tiene vuelta atrás.

¿Es frecuente?

Más de lo que se suele pensar. La revisión de Derks y Tomasi, una de las más citadas sobre el tema, estimó que alrededor del 43 % de los pacientes con implantes tiene mucositis y en torno al 22 % desarrolla periimplantitis. Las cifras varían mucho entre estudios según cómo se mida, pero el mensaje es claro: no es una complicación rara, y la mayoría de los casos se pueden evitar.

Síntomas de la periimplantitis: cómo saber si tu implante tiene una infección

Un diente natural tiene alrededor un ligamento con terminaciones nerviosas que avisa cuando algo va mal. El implante no lo tiene. Por eso la periimplantitis avanza en silencio durante meses y muchas personas no notan nada hasta que el implante se mueve.

Estas son las señales que conviene vigilar:

  • Sangrado de la encía del implante al cepillarte o al pasar el cepillo interdental. Es el primer aviso y el más fácil de ver.
  • Encía roja, brillante o hinchada alrededor de la corona, distinta a la del resto de la boca.
  • Pus o mal sabor que vuelve una y otra vez en la misma zona.
  • Encía que se retira y deja a la vista la parte metálica del implante o el borde de la corona.
  • Molestia al masticar o sensación de presión en esa zona.
  • Movilidad. Es la señal más tardía: si el implante se mueve, suele significar que ha perdido gran parte del hueso.

Signos de periimplantitis en la encía

Ninguna de estas señales por sí sola confirma el diagnóstico, pero cualquiera de ellas es motivo suficiente para pedir una revisión. Cuanto antes se vea, más sencillo es el tratamiento.

Causas y factores de riesgo

La causa directa es siempre la misma: placa bacteriana acumulada alrededor del implante que el organismo no consigue controlar. Lo que cambia de una persona a otra es lo fácil que resulta que esa placa se acumule y lo bien que responde el cuerpo. Según el consenso de 2017, estos son los factores con más peso:

  • Haber tenido periodontitis (piorrea), sobre todo si fue grave. Es el factor de riesgo con evidencia más sólida: las mismas bacterias y la misma respuesta inflamatoria que atacaron a los dientes pueden atacar al implante.
  • Higiene insuficiente alrededor del implante, a menudo porque la prótesis es difícil de limpiar y nadie ha enseñado al paciente cómo hacerlo.
  • No acudir a las revisiones de mantenimiento. Las personas que no van a sus controles tienen bastantes más problemas que las que sí van.

Hay otros factores que también se relacionan con la periimplantitis, aunque con evidencia menos concluyente: el tabaco, la diabetes mal controlada, los restos de cemento que quedan bajo la encía al cementar una corona y las prótesis con un diseño que impide limpiar bien su base.

Tabaco y periimplantitis

¿Y una infección bajo un puente sobre implantes?

Es un caso muy habitual. Bajo un puente o una prótesis fija queda un espacio entre la prótesis y la encía al que el cepillo normal no llega. Si ahí se acumula placa durante meses, la encía de los implantes que sujetan el puente se inflama y puede acabar en periimplantitis. La solución pasa por limpiar ese espacio cada día con seda especial o cepillos interdentales y, en las revisiones, por una limpieza profesional que a veces incluye desmontar la prótesis. Lo explicamos en detalle en nuestra guía sobre cómo cuidar los implantes dentales.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico lo hace el dentista en consulta con dos pruebas sencillas:

  1. El sondaje: con una sonda fina mide la profundidad del surco entre la encía y el implante, y comprueba si sangra o sale pus al explorarlo con suavidad.
  2. La radiografía: permite ver el nivel del hueso alrededor del implante y compararlo con radiografías anteriores.

Según los criterios del consenso de 2017, se habla de periimplantitis cuando hay sangrado o supuración al sondaje, bolsas más profundas que en controles previos y pérdida de hueso por encima del remodelado normal que ocurre tras poner el implante. Por eso es tan útil tener una radiografía de referencia de cuando se colocó: sin ella, cuesta más saber cuánto hueso se ha perdido.

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Tratamiento de la periimplantitis: qué se hace según la fase

No hay un tratamiento único. La guía clínica de la Federación Europea de Periodoncia (EFP), publicada en 2023, propone avanzar por pasos y pasar al siguiente solo si el anterior no basta:

  1. Controlar lo que la provoca. Revisar la técnica de higiene del paciente, adaptar las herramientas a su prótesis, corregir lo que impida limpiar (un ajuste de la corona, restos de cemento) y abordar factores como el tabaco.
  2. Tratamiento no quirúrgico. Limpieza profunda de la superficie del implante y de la bolsa, con instrumental específico que no daña el implante. A veces se completa con antisépticos y, solo cuando el caso lo requiere, con antibióticos. Después se deja curar la zona y se vuelve a evaluar a las pocas semanas.
  3. Tratamiento quirúrgico. Si persisten las bolsas profundas o el sangrado, se levanta la encía para acceder a la superficie del implante, limpiarla y descontaminarla a la vista. Según cómo sea el defecto de hueso, se combina con técnicas que eliminan las bolsas (cirugía resectiva) o con técnicas que intentan recuperar parte del hueso perdido (cirugía regenerativa, con injerto).
  4. Mantenimiento. Tras el tratamiento, revisiones y limpiezas profesionales con una frecuencia mayor de lo habitual. Sin esta fase, la periimplantitis suele volver.

En la unidad de cirugía oral de nuestras clínicas, los casos que necesitan cirugía se planifican con estudio radiográfico previo y se pueden hacer con anestesia local o sedación consciente.

¿Qué es la implantoplastia?

Es una técnica que se usa en la cirugía de la periimplantitis: se pule y alisa la parte del implante que ha quedado expuesta al perder hueso. Las superficies de los implantes son rugosas para que el hueso se agarre bien, pero esa misma rugosidad retiene placa cuando queda fuera del hueso. Alisarla hace que esa zona sea más fácil de mantener limpia. No sirve para todos los casos, y la indicación la decide el especialista tras ver el defecto.

¿Se puede salvar un implante con periimplantitis?

En muchos casos, sí, sobre todo si se detecta pronto. Lo que decide el pronóstico es cuánto hueso queda: con una pérdida moderada, el tratamiento suele frenar la enfermedad y el implante sigue funcionando durante años. Con una pérdida muy avanzada, o cuando el implante ya se mueve, lo más sensato suele ser retirarlo, limpiar y regenerar la zona y valorar después uno nuevo.

Hay que ser claros con una cosa: incluso con un buen tratamiento, la periimplantitis puede volver si no se mantiene la higiene y no se acude a las revisiones. Es una enfermedad que se controla más que se cura.

Cómo prevenir la periimplantitis

Casi todo lo que funciona es sencillo y depende de la constancia:

  • Limpiar cada día, además del cepillado, los espacios alrededor del implante con cepillos interdentales o seda especial.
  • Acudir a las revisiones de mantenimiento, aunque no notes nada. Ahí es donde se ve el sangrado o la pérdida de hueso antes de que den síntomas.
  • Tratar y controlar la periodontitis antes de ponerse implantes, y seguir controlándola después.
  • Dejar de fumar o, al menos, reducirlo, y mantener la diabetes bien controlada.

Si quieres el detalle de la rutina diaria y de lo que se hace en una revisión, lo tienes en nuestra guía para cuidar los implantes dentales. Y si notas un implante que se mueve, la información sobre el rechazo de implantes te ayudará a distinguir los dos problemas.

Preguntas frecuentes sobre la periimplantitis

¿La periimplantitis duele?

Normalmente no, o muy poco, hasta fases avanzadas. El implante no tiene las terminaciones nerviosas del ligamento de un diente natural, así que la infección progresa sin avisar. Las señales tempranas son visuales: sangrado al cepillar, encía roja o pus.

¿La periimplantitis es contagiosa?

No se contagia como una gripe. Está causada por bacterias de la propia boca, y lo que hace que una persona la desarrolle es sobre todo su higiene, sus antecedentes de periodontitis y su respuesta inflamatoria.

¿Puedo ponerme implantes si he tenido periodontitis?

Sí, pero con la periodontitis tratada y controlada antes de ponerlos, y con un compromiso firme con el mantenimiento después. Los antecedentes de periodontitis son el factor que más aumenta el riesgo de periimplantitis, así que en estos pacientes las revisiones suelen ser más frecuentes.

¿Cuánto tarda en destruir el hueso?

Depende de cada caso. Los estudios indican que la pérdida de hueso no avanza a un ritmo constante: puede estar estable una temporada y acelerarse después. Por eso no conviene esperar a ver cómo evoluciona.

¿Se puede volver a poner un implante donde hubo periimplantitis?

En muchos casos sí. Tras retirar el implante afectado, se deja curar la zona y, si hace falta, se regenera el hueso. Después se estudia si hay soporte suficiente para un implante nuevo y se corrige lo que provocó el problema la primera vez.

Si has notado sangrado, pus o una encía que se retira alrededor de un implante, no esperes a que se mueva. En Salud Dental Blanco la primera consulta es gratuita en nuestras clínicas de Carabanchel y Lucero: puedes pedir cita aquí o llamarnos al 915 091 329.

Contenido explicado por el Dr. Gregorio Comino Blanco, director médico de Salud Dental Blanco, especialista en cirugía oral e implantología. Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye una valoración profesional: el diagnóstico de la periimplantitis requiere exploración y radiografía, y el tratamiento depende de cuánto hueso se haya perdido.

Fuentes

  • Berglundh T, Armitage G, Araujo MG, et al. Peri-implant diseases and conditions: Consensus report of workgroup 4 of the 2017 World Workshop on the Classification of Periodontal and Peri-Implant Diseases and Conditions. J Clin Periodontol. 2018;45(Suppl 20):S286-S291. doi:10.1111/jcpe.12957
  • Herrera D, Berglundh T, Schwarz F, et al. Prevention and treatment of peri-implant diseases. The EFP S3 level clinical practice guideline. J Clin Periodontol. 2023;50(Suppl 26):4-76. doi:10.1111/jcpe.13823
  • Derks J, Tomasi C. Peri-implant health and disease. A systematic review of current epidemiology. J Clin Periodontol. 2015;42(Suppl 16):S158-S171. doi:10.1111/jcpe.12334
  • Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA). sepa.es

Dr. Gregorio Comino Blanco. Cirujano. Odontólogo. Especialista en implantes.

Cirujano Oral y Odontólogo. Especialista en implantes corticales y cigomáticos. +20 años de experiencia. Nº colegiado: 28009486.

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