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Tabaquismo: enfermedades y efectos sobre la salud bucodental

Gracias a la investigación y a la evidencia científica, actualmente existe un gran consenso sobre el consumo de tabaco, sus efectos adictivos, el impacto perjudicial que tiene sobre la salud y su relación con numerosas enfermedades.

Sus consecuencias no solo se limitan a dañar los pulmones o deteriorar el sistema cardiovascular: la boca es una de las grandes zonas perjudicadas debido a que está directamente expuesta a sus efectos.

El deterioro que el tabaco provoca en la salud bucodental va mucho más allá de cuestiones estéticas, ya que, además de manchas en los dientes, puede provocar mal aliento, problemas en las encías, dificultades de cicatrización y mayor riesgo de contraer otras enfermedades.

 

¿Qué enfermedades están relacionadas con el tabaquismo?

Algunos de los efectos del tabaco no son visibles de inmediato. El daño puede acumularse durante años hasta que se manifiestan las consecuencias más graves, lo que enmascara la verdadera dimensión del problema.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el consumo de tabaco una epidemia mundial y señala que es la primera causa evitable de enfermedad y muerte prematura en el mundo.

El Ministerio de Sanidad de España advierte de que fumar eleva un 70 % el riesgo de morir prematuramente a causa de diversas enfermedades asociadas a este hábito.

La bronquitis crónica, el enfisema pulmonar, el cáncer pulmonar, renal o de vías urinarias, la hipertensión arterial, las enfermedades coronarias, los accidentes cerebrovasculares, las úlceras gastrointestinales o la gastritis crónica son tan solo algunas de las patologías relacionadas con el consumo de tabaco.

 

¿Cómo afecta el tabaco a la salud bucodental?

La cavidad oral entra en contacto directo con el humo del tabaco, lo que la convierte en un área especialmente vulnerable. En general, los efectos de fumar son visibles en los dientes, las encías y los tejidos de la boca.

Algunas de las afecciones más notables a corto y medio plazo son las manchas que aparecen en los dientes, la halitosis -mal aliento- o la alteración la percepción de los olores y los sabores.

Pero las consecuencias van mucho más allá, ya que el consumo de tabaco favorece el desarrollo de enfermedades periodontales, dificulta la cicatrización, puede complicar la recuperación después de algunas intervenciones dentales y también el tratamiento implantológico.

Además, el tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo asociados a la aparición de cánceres bucales, que incluyen los de labios, otras partes de la boca y la orofaringe.

Según señaló la OMS en 2025, en conjunto son el decimotercer tipo de cáncer más común en el mundo y su desarrollo se relaciona al consumo de tabaco, alcohol y nuez de areca, un estimulante utilizado por la décima parte de la población mundial.

 

El tabaco y su impacto sobre las encías

Las encías son particularmente sensibles al consumo de tabaco. Fumar aumenta el riesgo de enfermedad periodontal, una patología que afecta a los tejidos encargados de sostener los dientes y que, en fases avanzadas, puede provocar movilidad dental e, incluso, pérdida de piezas.

Además, la acción conjunta del humo, el calor de la combustión y la nicotina genera un efecto vasoconstrictor en la cavidad oral que puede llegar a camuflar los síntomas de algunas enfermedades graves, dificultando la detección del problema.

Por eso, en las personas fumadoras determinados signos de inflamación de las encías pueden ser menos evidentes, aunque la ausencia de sangrado o de molestias no significa necesariamente que las encías estén sanas.

Ante cualquier signo de enfermedad periodontal, es recomendable realizar una valoración odontológica para determinar el estado de las encías y de los tejidos de la boca. En Salud Dental Blanco contamos con tratamientos de periodoncia e implantología para estudiar cada caso y valorar las opciones más adecuadas.

 

¿Qué ocurre cuando dejamos de fumar?

Dejar de consumir tabaco es la medida más eficaz para reducir sus efectos negativos sobre la salud, en general, y sobre la cavidad oral, en particular, ya que los beneficios comienzan de inmediato y se mantienen con el paso del tiempo.

El Ministerio de Sanidad de España señala que dejar de fumar incrementa sensiblemente la expectativa y la calidad de vida y mejora progresivamente el aliento y la estética dental.

Sin embargo, el abandono del hábito no significa que deban desatenderse el resto de los cuidados de la boca: mantener una correcta higiene bucodental, cepillarse los dientes de forma adecuada, limpiar los espacios interdentales y acudir semestralmente al dentista es fundamental a la hora de prevenir posibles complicaciones.

 

Recomendaciones para proteger la salud bucodental de los fumadores

Mientras se mantenga el consumo, es importante prestar atención a cualquier cambio en la boca: heridas no cicatrizadas, lesiones persistentes, bultos, manchas blancas o rojas, sangrado recurrente o cualquier alteración que no desaparezca en el plazo de dos semanas debe ser comunicada y valorada por un profesional.

Es recomendable que los fumadores informen a su odontólogo de que mantienen este hábito antes de someterse a una extracción, una cirugía oral o un tratamiento con implantes, lo que permitirá al profesional valorar los factores de riesgo y ajustar las indicaciones a las necesidades de cada paciente.

Si eres fumador y quieres conocer cómo está afectando el tabaco a tu salud bucodental, pide cita con tu dentista de confianza para una valoración individual de tu caso.

Dr. Gregorio Comino Blanco. Cirujano. Odontólogo. Especialista en implantes.

Cirujano Oral y Odontólogo. Especialista en implantes corticales y cigomáticos. +20 años de experiencia. Nº colegiado: 28009486.

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