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Salud oral y salud mental: relación, influencia y principales afecciones

Cuando se habla de salud mental, se suele pensar en trastornos como el estrés, la ansiedad o la depresión. Cuando se trata la salud bucodental, las referencias más inmediatas suelen ser los dientes, las caries, las encías o las revisiones odontológicas.

Sin embargo, la evidencia científica disponible respalda que ambas áreas están mucho más relacionadas entre sí de lo que pueda parecer: existe una estrecha conexión entre la salud oral y la mental que funciona de forma bidireccional.

Dicho de otro modo, los trastornos de salud mental pueden influir en la salud de la boca, del mismo modo que determinadas patologías bucodentales pueden perjudicar el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas.

 

Relación entre salud mental y salud oral

Las personas que atraviesan momentos de ansiedad, mucho estrés, depresión o sufren otros tipos de trastornos de salud mental pueden relajar o abandonar ciertas rutinas de higiene y autocuidado que están directamente involucradas en el cuidado de la cavidad oral.

El cansancio y la falta de energía, de motivación o de interés son algunos de los síntomas que pueden comprometer la salud bucodental, ya que las personas que los padecen tienden a relajar actividades básicas como el cepillado, la limpieza interdental o, incluso, pueden dejar de asistir a las revisiones semestrales con el odontólogo.

Entre los efectos adversos asociados a ciertos trastornos de salud mental se encuentra también la alteración de los buenos hábitos alimenticios, que corren el riesgo de ser reemplazados por dietas con mayor presencia de productos ultraprocesados y ricos en azúcares, lo que, sumado al incremento del consumo de tabaco o alcohol, potencia el riesgo de aparición de caries y enfermedades periodontales.

 

La medicación y la xerostomía

Algunos medicamentos utilizados para tratar trastornos como, por ejemplo, la depresión pueden producir xerostomía o sequedad bucal.

La saliva es un protector natural de la cavidad oral, de modo que cuando su producción disminuye aumenta el riesgo de desarrollar determinadas afecciones, entre ellas caries.

Esto no significa que una persona que toma medicación vaya necesariamente a desarrollar problemas dentales, pero es importante acudir a las revisiones semestrales periódicamente para que el dentista pueda detectar estos efectos secundarios y realizar un seguimiento odontológico adecuado.

 

Estrés, ansiedad y bruxismo

Los trastornos por estrés o ansiedad también pueden dejar huella en la boca. Una de las anomalías más comunes es el bruxismo, que consiste en apretar o rechinar de forma inconsciente los dientes.

Con el tiempo, este hábito desgasta el esmalte hasta fracturar las piezas, provoca hipersensibilidad, mala oclusión, dolor de cabeza y oído, problemas en la articulación temporomandibular y pérdida de altura facial.

Cuando, además, existe dolor o dificultad para dormir, el bruxismo puede influir en el descanso y, por ende, en el bienestar del paciente durante el día. Asimismo, ese malestar diurno puede aumentar la percepción del dolor o la tensión durante la noche, creando un círculo vicioso.

Desde Salud Dental Blanco subrayamos de nuevo la necesidad de acudir semestralmente a revisión para que tu profesional de confianza pueda detectar el caso lo antes posible, planificar el mejor tratamiento y valorar el uso de férulas de descarga personalizadas, ajuste oclusal o toxina botulínica en el músculo masetero.

 

La fobia dental

Existe, además, otro obstáculo psicológico presente en muchos pacientes con problemas bucodentales: la ansiedad o el miedo al dentista.

Por diversas causas, algunas personas desarrollan distintas fobias dentales pueden llevarlas a dejar de acudir con regularidad a la consulta odontológica, algo que perjudica su salud oral y puede agravar patologías susceptibles de haberse detectado y tratado en las revisiones periódicas.

Si una persona sufre un trastorno de salud mental o padece odontofobia y ha descuidado su salud bucodental, no debe sentir vergüenza ni pensar que es demasiado tarde. Lo importante es pedir ayuda y abordar el problema.

En Salud Dental Blanco, contamos con un servicio de sedación consciente que permite a los pacientes odontofóbicos afrontar con garantías cualquiera de los tratamientos indicados por su odontólogo.

 

La otra cara: influencia de la boca sobre el bienestar emocional

La conexión no termina aquí, sino que funciona también en el otro sentido: la salud oral tiene un impacto directo y comprobado sobre cómo nos sentimos y, en consecuencia, puede condicionar tanto el bienestar emocional de las personas como su calidad de vida.

El dolor, la incomodidad, las infecciones y, sobre todo, los problemas de pérdida dental grave o la ausencia de piezas en el grupo anterior, directamente involucrado en la sonrisa, dificultan la fonación, entorpecen la masticación, provocan cambios indeseados en la expresión facial y pueden afectar a la autoestima.

En muchos casos, este tipo de patologías acentúan el aislamiento social y despiertan un sentimiento de inseguridad que incomoda al paciente hasta el punto de condicionar su forma de relacionarse con los demás.

Asimismo, vivir con dolor dental durante un periodo prolongado puede afectar al descanso, la concentración o el estado de ánimo, provocando o acentuando trastornos como la ansiedad o el estrés.

Por eso, tratar un problema bucodental no consiste únicamente en solucionar una alteración localizada en la boca, sino que, para algunas personas, puede significar recuperar funciones básicas como comer, descansar mejor, volver a hablar y a sonreír con confianza.

 

Cuidar la boca no sustituye el tratamiento de salud mental

La correlación entre mente y boca es real, por lo que salud mental y la salud bucodental no deben ser entendidas como dos áreas o compartimentos independientes, sino interconectados.

Cuidar la boca no sustituye al tratamiento de un problema de salud mental, del mismo modo que recibir atención psicológica o psiquiátrica no invalida el cuidado y la supervisión odontológica de nuestra cavidad oral.

Son ámbitos diferentes, pero relacionados entre sí. Recordar esa conexión también significa entender que pedir ayuda para recuperar la salud de nuestra boca puede ser otro paso para recuperar bienestar y calidad de vida.

Dr. Gregorio Comino Blanco. Cirujano. Odontólogo. Especialista en implantes.

Cirujano Oral y Odontólogo. Especialista en implantes corticales y cigomáticos. +20 años de experiencia. Nº colegiado: 28009486.

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