El doctor Gregorio C. Blanco, especialista en periodoncia e implantología avanzada, explica qué opciones de rehabilitación existen para combatir la pérdida dental.
El doctor Gregorio C. Blanco, especialista en periodoncia e implantología avanzada, defiende que, aunque con el envejecimiento “puede aumentar el riesgo de pérdida dental, la edad no debería marcar el final de una dentición funcional”, ya que la odontología actual dispone de tratamientos de rehabilitación incluso en casos complejos de deterioro óseo severo.
Con motivo del Día Internacional de las Personas de Edad, que se conmemora el 1 de octubre, el director médico de Salud Dental Blanco pone el foco en los avances de la implantología y las posibilidades que ofrece para recuperar la función oral en pacientes que han perdido parte o la totalidad de sus piezas naturales.
Si bien la evolución de la salud bucal en las últimas décadas ha sido positiva, la Encuesta de Salud Oral de España de 2025 refleja que la pérdida dentaria continúa siendo un problema: de media, las personas de entre 65 y 74 años conservan tan solo 18 dientes naturales, mientras que el 14 % de esa misma franja de edad presenta una ausencia de, al menos, 20 piezas y el 6,6 % las ha perdido todas.
Ante esta realidad, y en el actual contexto de aumento de la esperanza de vida, explica el doctor Blanco, cumplir años puede derivar en una acumulación de factores que favorezcan el riesgo de pérdida dental, pero no debería llevar al paciente a considerarla como algo inevitable.
“El objetivo debe ser siempre prevenir, cuidar e intentar conservar los dientes naturales. En el caso de que esto no sea posible, los tratamientos implantológicos son una solución para recuperar una dentición fija y garantizar, se tenga la edad que se tenga, la funcionalidad de la boca”, señala.
Preservar la calidad de vida
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), España cuenta con más de 10 millones de personas por encima de los 65 años, lo que representa aproximadamente el 20% de la población total del país, una realidad demográfica que plantea nuevos retos para la atención de la salud oral.
Entre los desafíos que presenta el aumento de la longevidad, destaca la preservación de la calidad de vida y de funciones tan básicas como la masticación o la fonación, que pueden verse afectadas por la pérdida dentaria, así como la autoestima a la hora de relacionarse con normalidad con otras personas.
Uno de los escenarios más complejos que afecta a la funcionalidad de la boca aparece cuando, debido a una pérdida prolongada, enfermedades periodontales u otros procesos que afectan a la estructura ósea, el paciente presenta una atrofia severa del hueso maxilar o mandibular que imposibilita la colocación de implantes convencionales, abocándole al uso de prótesis removible.
“En estos casos, existen tratamientos avanzados como los implantes cigomáticos, corticales o pterigoideos, que emplean técnicas quirúrgicas vanguardistas para encontrar nuevos puntos de anclaje en la estructura ósea maxilofacial que permitan colocar el implante y ofrecer una rehabilitación fija”, detalla el doctor Blanco.
Para él, este tipo de cirugías de alta especialización y exigencia técnica “han cambiado la cultura bucodental”, ya que “permiten recuperar una dentición funcional a pacientes a los que, tras recibir diagnósticos complejos, antes no se les aportaba ninguna solución, dejándoles sólo la opción de la prótesis removible”.







